Iron & Wine – Trapeze Swinger


Esta vez repite el señor Sam Bean, merece la pena. Esta es la letra traducida:
Por favor, recuérdame siempre feliz. Te acuerdas, tendido en los rosales con un moratón en mi barbilla, pero muerto de risa; Como cuando contábamos los coches de color negro pasar, bajo la colina, desde tu casa hasta que alguien subía y nos pillaba en la cocina, con mapas de la cordillera, una hucha y una imagen que mejor no contar. Así que por favor, recuérdame con cariño. Oí a alguien decir que sigues guapísima, y continuaron diciendo que las puertas del cielo tiene unos elocuentes grafitis, como ” Volveremos a encontrarnos” o “Que le follen al hombre” o ” Dile a mi madre que no se preocupe” y que los ángeles te dan una rápida bienvenida con sus grises apretones de mano. Por favor, recuérdame en Halloween, haciendo el tonto por todo el vecindario, a media noche, con las caras pintadas de blanco. Nos olvidamos el uno del otro y cuando llegó la mañana me sentí avergonzado. Quizás ahora parezca algo muy estúpido, después de que aquella época pasara a la historia, pero cuando lo pienso, creo que iluminabas la ciudad. Por favor, recuérdame equivocadamente en la ventana de la torre más alta, lo suficientemente alta para ver la carretera vacía en hora punta. Destella y resuena, como las puertas cercanas al reino celestial, con palabras como “Muerto y resucitado” o “No mires abajo” o “Alguien evitó la tentación”. Por favor, recuérdame como en un sueño, nos hicimos rasponazos entre los árboles caidos, como los niños, y caímos rápidamente dormidos, al lado de leones y mujeres que te llamaban como a tí te gusta, y además te daban un premio por tu buen comportamiento. Una oportunidad efímera de ver a un trapecio balancearse tan alto como el salvador. Así que por favor, recuérdame , mi miseria, que me hizo perderderme, al igual que a todo lo que quería. A aquellos perros, a los que les encantaba la lluvia y perseguir trenes y pájaros de colores, que sobrevolaban el pozo detrás de St. Peter´s, donde está escrito en la pared con ceniza y aerosoles “Quién coño puede ver para siempre?”. Y por favor, recuerdame en silencio, en el coche marchando trás del carnaval, mis manos entre tus rodillas. Me miraste y dijiste: la actuación del trapecio fue maravillosa, pero nunca creí que acabara. El payaso que pasó me miró con odio, cuando sintio a los perros del circo y el atasco se convirtió peligroso. Por favor, recuérdame, al final, con todas mis comidas de cabeza. Cariño, pero si dibujo las puertas del cielo, daré lo mejor de mi, y dibujaré a Dios y al diablo, como a un niño y a una niña ángel, besándose en pecado. Un mono, un hombre y una banda de música girando alrededor del temido trapecio que se balancea. Na, na, na, na…

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